LA SALA DE COMALATS
Altitud: 700 m
Rutas: Medieval, Cister, Templarios, energías telúricas y líneas ley Agregado al término municipal de Passanant y Belltall
La verdor rodea La Sala
Lugar rodeado de frondosos bosques de robles, parajes con un encanto y una belleza singular, con poderosas energías telúricas, y testimonio del paso de los celtas.
Estos bosques encierran valiosos tesoros, se han encontrado sepulcros de fosa, la cista megalítica en el «pla del bosc de Sala» y la piedra megalítica con símbolos solares. Los bosques inspiraban adoración y terror a los celtas y eran, para ellos, la morada de los dioses.
Los robles, azotados por los rayos en noches de tormentas, se consideraban dioses que debían abrazar cuando el peligro acechaba.
La piedra era el símbolo de lo eterno; servía para marcar o delimitar puntos energéticos terrenales (telúricos) e incluso para albergar espíritus.
Los signos relacionados con el sol destacaban en la simbología céltica. El sol era el creador de la vida y la energía que mueve el Universo. Los celtas, poderosos guerreros, nos han legado un rico universo de mitos, espiritualidad y magia de la tierra. Su complejo mundo, poético y espiritual, les permitía vivir en una esplendorosa realidad, poblada por dioses, duendes y hadas. Sólo los druidas podían hacer que las tres naturalezas divinas convergieran: humana, animal y vegetal. Los druidas eran una clase sacerdotal celta que en medio de la espesura de los bosques, sentados en troncos sagrados, practicaban sus ritos y celebraban asambleas, desde donde administraban justicia y decidían la paz y la guerra. Sólo ellos eran capaces de abarcar y conocer toda la naturaleza. La palabra druida significa «conocedor de los árboles». La época medieval también fue de importante relevancia en estos parajes. Fue en esta época cuando La Sala de Comalats brillaba en todo su esplendor. El castillo, la iglesia y la torre de vigilancia de La Sala de Comalats son del siglo XII. La torre de vigilancia, igual que la del vecino pueblo de la Glorieta es de planta cuadrada de unos 6 m de lado por 17 m de altura. Se accede por una puerta situada al lado noreste del segundo piso, mediante una escalera móvil, y al lado sur hay edificios adosados a la torre, que parece que formaban parte del castillo ampliado más tarde. Hay numerosas saeteras. Esta torre, junto con una sala anexa casi en ruinas, de forma cuadrangular con arcadas ojivales probablemente del siglo XIV, constituía con las casas del entorno y la iglesia una villa cerrada. Igual que en La Glorieta, del castillo de la Sala sólo queda la imponente torre de vigilancia y son de destacar las casas del Castillo y del Caballero, ambas del siglo XV.
Actualmente el pueblo se encuentra en una completa ruina, donde la vegetación y las zarzas crecen por todas partes. Es una lástima que no se restaure, porque es una verdadera joya, y un valioso legado que hemos tenido la suerte que la historia nos dejara.
Sólo se ha restaurado una casa, está situada en la carretera y la planta baja es un bonito restaurante.
Los celtas, poderosos guerreros, nos han legado un rico universo de mitos, espiritualidad y magia de la tierra.
• Lugar rodeado de frondosos bosques de robles con poderosas energías telúricas.
• Sólo los druidas podían hacer que las tres naturalezas divinas convergieran: humana, animal y vegetal.
• El castillo, la iglesia y la torre de vigilancia de La Sala de Comalats son del siglo XII.
Medieval, Cister, Templarios, energías telúricas y líneas ley
Altitud: 700 m
Rutas: Medieval, Cister, Templarios, energías telúricas y líneas ley
